La vegetariana. Han Kang
RAICES HUMANAS.
La portada de la primera edición de este libro en castellano, en una pequeña editorial, por cierto, es una larga cita de la autora que comienza con la frase siguiente: “No escribo respuestas simplemente me afano por redondear las preguntas trato de permanecer mucho tiempo dentro de ellas” La pregunta en este libro podría ser:¿qué le sucedería a una persona que rechazase toda forma de violencia, según el libro, inherente a la alimentación? Nada bueno, evidentemente. Morirse.
Y después viene la segunda pregunta, la que se hace la
protagonista. ¿Y por qué no puedo morirme?
Quiere ser un árbol, vivir del agua y la luz solar, pero si no puede, su elección es la muerte, “todos los árboles son mis hermanos” exclama.
Encuentro un momento
en la novela que me parece muy incoherente, carente de verosimilitud y que, a mi entender la lastra: El regreso al
manicomio de la protagonista no tiene sentido. Los actos que realiza dentro de
un extravagante contexto artístico de performance no pueden ser razonamientos
que permitan ingresar a una persona en un centro. No obstante, preguntarnos esto es, hasta
cierto punto, irrelevante. La autora crea un universo donde las conductas
irracionales afloran constantemente y esta sería una más. La persona debe vivir de acuerdo con unas
normas básicas entre las cuales la principal es aceptar la realidad y no tener
la desfachatez de querer morir. Es esta mirada sarcástica hacia
el suicidio, la radicalidad de la
apuesta, su atrevimiento y originalidad lo que convierte a la novela en una
extraordinaria obra literaria y explica, en parte, la concesión del nobel a su autora.
