LA VIDA DE LOS OTROS.
En el personal y cuidado estilo del autor, en
el que predomina la reflexión por encima de la narración, se desarrolla una
historia inquietante y éticamente compleja.
Es la propia lectura la que decidirá si la actitud de la protagonista
nos parece éticamente reprobable o no. Javier Marías nos plantea además con su
novela una reflexión profunda y personal sobre los dos temas clásicos de la
literatura: el amor y a la muerte. El amor como fuente de vida y como fuente de
muerte, el amor que brota de la amistad y el que brota de la envidia, y las
relaciones entre estas emociones.
La muerte como
sorpresa y la muerte como condena, la relación entre el dolor, la enfermedad y
la muerte prolongada y devastadora. Pero, sobre todo, la muerte de los demás y
cómo nos afecta y la vivimos como propia. Como decidimos, en nuestra mente, si
era o no el momento propicio, no ya para ellos, sino para nosotros mismos. Como
si fueran personajes en nuestra vida, más que otra cosa.
En este sentido,
Marías establece una interesantísima relación entre los hechos de su novela y
dos obras literarias, de Shakespeare “Macbeh”, y de
Balzac “ El coronel Chabert”, respectivamente. La referencia a otras obras juega un papel
importante en la novela, pero no como un intento de mostrar la erudición del
autor, sino más bien un reforzamiento de la idea de que “los otros” y lo que
les suceda está en el mismo ámbito tanto si son reales como si son personajes
novelísticos.
El propio Marías explica
estas ideas en una entrevista que concedió a Guillermo Altares para El País, de
la que extraigo esta cita:
“Nuestra vida está formada también por esas historias. Casi
todo lo que se nos cuenta es real. Usted me cuenta una historia que le ha
pasado aquí, quizás la tiene en un ámbito distinto al de las narraciones, pero
yo que la escucho como un relato, para mí, a la postre, va a quedar en el mismo
ámbito, en el mismo nivel que una novela o una película. Uno lee sobre el sitio
de Stalingrado y sabe que ha sucedido y que es real y que es espantoso, pero el
hecho de que nos lo cuenten lo iguala con las narraciones ficticias. Y en ese
sentido aparece en la novela”
Marías nos plantea
otra cuestión en Los enamoramientos: la dificultad para conocer a otro ser humano,
para saber qué es lo que realmente piensa, si nos está mintiendo o no, incluso
para aceptar la mentira, como tal, y con ello destruir la idea que teníamos de
esa persona y lo que de ella haya en nosotros mismos.